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Juan Leal triunfa en Nîmes, anunciado en Istres, Bayona, Béziers, Arles, Ceret...

Entrega cabal de Juan Leal en Mont de Marsan

Andrés Viard:

Una oreja para Pepe Moral, que dio los mejores naturales de la tarde en el quinto. Pero quien estuvo a punto de triunfar con fuerza fue Juan Leal, que perdió dos posibles trofeos ganados a pulso gracias a su entrega cabal en la última de Mont de Marsan. En las cercanías se movió como pez en el agua el francés. Se la jugó sin fisuras y sin trampa ni cartón con su lote, hasta el punto de ser feamente cogido por el tercero. 

 

Juan Leal desengañó con habilidad al tercero, que salió muy abanto y que consiguió fijar en el mismo centro. Imponiendo la fuerza de sus 600 kilos, el de Dolores derribó en el primer encuentro antes de cumplir en los dos siguientes, dejando claro que iban a tener que convencerlo de humillar y de seguirla por abajo. Leal brindó desde el centro y ahí lo recibió con una tanda de derechazos de rodillas donde se vio que el toro no iba a durar.

Dos tandas por ese pitón le pudo dar, con temple y firmeza, antes de que el de Dolores, acusando el primer tercio, se parara en seco. Lo cogió feamente cuando probó por el izquierdo. A la diferencia de sus compañeros, que quizás pecaron algo de confirmismo frente a mejor material, Leal, que pelea como ellos para salir de las catacumbas del escalafón, se puso entonces en el terreno de cercanías, erguido como un poste, y consiguió enroscarse la mole un par de veces, en plan Dámaso o Ojeda, lo que el público le agradeció mucho. De haber matado mejor hubiera cortado la oreja, pero pinchó a un toro absolutamente parado, y saludó la ovación.

 

El sexto, con perfíl de vaca vieja y menos remate, fue protestado de salida por “afeitado” (?). Cumplió sin más en el caballo y la protesta creció cuando se cambió el tercio y no el toro como pedía el Sol. Malos augurios para levantar los ánimos después. Muy probón en banderillas el de Dolores, cortó lo suyo pero tuvo movilidad.

Otra vez Leal empezó su faena en el centro, con péndulos apretados y series de derechazos templados que tuvieron el doble mérito de acallar las protestas al toro y de tirar de él. Pero el animal no duró. Leal se puso entonces en el terreno de cercanías donde parece muy a gusto, levantó el ambiente hasta que el toro se paró del todo. Otra vez se vislumbraba un premio posible, pero la espada cayó baja. Palmas y pitos al toro.

Fotos: Andrés Viard.

Épica de Juan Leal en Céret

Andrés Viard:

Juan Leal protagonizó una faena épica al sexto, que le volteó de manera espantosa hasta en dos ocasiones. Su heroica ante un toro a la defensiva mereció mayor premio que las palmas que visiblemente mermado, recogió al término de su actuación.

 

Muy abierto de pitones, el tercero evidenció una ligera cogera de salida y fue protestado. Fue bravo en dos varas, empujando con todo, y llegó mermado a la muleta. Juan Leal se dobló con él con mucho temple, y esa calidad que tuvo toda la faena le permitió dibujar las tandas justas que permitió el toro muy venido a menos. Pero andar muy firme y templado no son cualidades suficientes en Céret si el toro no arrea. Estocada caída. Palmas.

 

El sexto fue bravito en el primer encuentro y a menos en los dos siguientes (el presidente no accedió a la peticion del torero después del segundo). Muy mal. Parado y a la defensiva, el toro puso a prueba el valor sobradamente conocido del torero y el sentido común de una minoría que le reprochó arrimarse más de la cuenta para arrancarle al morlaco varias tandas ligadas, llevándose dos volteretas de espanto con alguna cornadita quizás. Si la épica de un torero no tiene premio en las plazas toristas, vamos a entrar en un callejón sin salida. Muy mermado, Leal pinchó dos veces y tardó en descabellar. Y al final recogió palmas muy merecidas.

Fotos: Muriel Haz, Michael Fortes.

Otro golpe en la mesa de Juan Leal en Istres

Mundotoro:

Había entrado en lugar del herido Manolo Vanegas y no perdonó en la tarde de su debut en Istres. Juan Leal dio un nuevo aldabonazo esta tarde en El Palio, donde paseó tres orejas de una desigual corrida del Cura de Valverde, donde destacó un cuarto de vuelta al ruedo, gracias a dos faenas en las que fundió el temple y el toreo de mano baja con el valor y la economía de movimientos que presiden su buen concepto. 

Cual gallo de pelea, Juan Leal vino a Istres para imponerse. No le puso fácil el asunto su oponente de Valverde que manseó y tuvo peligro. Le planteó cara el torero de Arles sin mover ni un dedo. Espectacular fue el inicio de faena por pases cambiados por la espalda. También fueron espectaculares los derechazos posteriores, aguantando impasibles los ‘gañafones’ del‘Valverde’. Su final en los terrenos reducidos puso la plaza boca abajo. Dos orejas.

No quiso irse Juan Leal de Istres sin redondear su tarde. El sexto fue manejable mientras duró y permitió al galo pegarle un par de tandas de buen toreo. Asentado sobre los riñones y de mano baja. La pena es que el astado echó pronto la persiana. Pese a ello, se encontró con la ambición de Leal. Se plantó en sus terrenos dejándose acariciar la taleguilla por los pitones para arrancarle redondos en un final de enorme mérito y paseó su tercera oreja.

Fotos: Igor.M y Eltico.

Juan Leal vuelve a Bilbao

Juan Leal vuelve a Bilbao. Hará el paseillo el próximo 26 de Agosto junto a Octavio Chacón y Pepe Moral con toros de Miura.

Contundente reivindicación de Juan Leal

MUNDOTORO:

Contundente reivindicación de Juan Leal

Volvía Juan Leal al coliseo después de cuatro temporadas, cuatro largos años que le han servido al de Arles para madurar personal y profesionalmente y enseñar a la afición nimeña, que está en camino de ser un torero importante. Lo de menos, es la oreja que cortó al sexto, y único trofeo de la tarde. Más relevante, fue su toreo al natural, a cámara lenta, su manera de desenvolverse en el ruedo, y, sobre todo, el hambre y la proyección que se le intuye. Su actuación fue el mejor modo de reivindicar un trozo de la tarta, sobre todo, porque lo hizo de la mejor forma: toreando.

 

Regresó Juan Leal en el coliseo romano de Nîmes y demostró su mejor faceta. Midió mucho con el capote al Partido de Resina antes de lucirse en un quite por lopecinas. Con una serenidad tremenda, arrancó su faena desde el centro con pases del péndulo muy ceñidos. Tuvo cierta bondad por la diestra el astado, por lo cual Juan dibujó tandas templadas y de mano baja. Dejó tiempo entre tandas para no ahogar a su oponente. Los naturales a cámara lenta acabaron de conquistar al público. Remató con bernardinas antes de perder los trofeos con los aceros.

 

Juan Leal volvió a apostar fuerte con el que cerraba plaza. Demostró bravura en el tercio de vara el animal y Juan salió a darlo todo. Rodillas en tierras desde el centro espero a su oponente que no quiso venir por lo cual tuvo que ir a por él en su querencia. Allí, lo cuajó a placer sobre la diestra mientras cayó un diluvio. La gente, que no quiso perderse nada, aguantó el aguacero. Cogió la zurda y volvió a bordarlo. Cuando bajo de tono el animal, volvió a pisar sus terrenos. Volvió a pinchar antes de matarle y cortó sólo una oreja, pero de esas que cuentan y mucho.